2 – Grisaleña, Burgos

25 de marzo de 2020.

El pequeño pueblo burgalés de Grisaleña está a corta distancia de Ameyugo, que vistamos ayer. La visita de hoy es estrictamente virtual. En el 2017, cuando visitamos Ameyugo no tuvimos tiempo de ir más que a Santa Gadea del Cid y dejamos Grisaleña y Pamcorbo, el otro pueblo mencionado por Medardo en el poema Mi raza es poderosa para una futura visita, que inicio ahora.

Grisaleña tiene también gran significación para la familia Lafuente-Salvador, pues allí nació Eugenio Fuentes, padre de Lorenzo Lafuente Garoña, de quien hablamos ayer al escribir sobre Ameyugo, y por lo tanto abuelo de mi abuelo materno Medardo Lafuente Rubio..

Es interesante que Lorenzo Lafuente y Virginia Rubio le dieran a su primogénito el nombre de Medardo Eugenio. Supongo que Lorenzo quiso seguir la tradición de honrar al abuelo y que Virginia, madrileña y sensible, prefirió darle un nombre menos anticuado, un nombre con cierto sabor romántico, como también lo tenía el suyo mismo, Virginia. Estas son las divagaciones que, a falta de datos o información concreta me sugieren estos antepasados..

Como también trato de imaginar como se conocieron Eugenio Fuentes, de Grisaleña, y Toribia Gayoso, de Ameyugo. ¿Sería en una de las fiestas regionales?

¿En un día de mercado? ¿En una celebración en la iglesia de alguno de los dos pueblos? ¿Tendrían familiares comunes? Los datos reales, perdidos en la historia, alimentan la imaginación mientras les envío pensamientos de gratitud..

Las coordenadas geográficas de Grisaleña son: 42° 35′ 0″ North, 3° 16′ 0″ West

Según el censo de 2004, la municipalidad tenía entonces 46 habitantes, en el 2019 tenía 37, de los cuales 27 eran hombres y 10 mujeres.

En Grisaleña hay una fábrica de quesos de oveja, algo nada sorprendente en esta tierra de pastores. Esto me hace pensar en el interesante proceso de la mesta, que perdura hasta nuestros días. A fines del verano los pastores de las tierras del Norte reúnen sus rebaños y bajan con ellos hasta el sur de España. La mesta tiene privilegio de paso por pueblos y ciudades y es fascinante ver que en Madrid el día que baja la mesta se suspende el tránsito por la Gran Vía para que pasen las ovejas, sus pastores y los perros que cuidan y guían las manadas.

Un dato original sobre Grisaleña, es que han creado un banco de olor de los 35 habitantes actuales, para que los perros de rescate puedan encontrarlos con facilidad si se hubieran perdido o no regresaran a casa. Es el primer banco de este tipo en España.

Algunos de los pueblos de los alrededores tienen nombres sugerentes que invitan a visitarlos: Briviesca, Santa Olalla de Bureba, Santa María Ribarredonda. ¡Cómo envidio a don Miguel de Unamuno que se recorrió andando toda Castilla!

Me propongo releer, e invito a quienes esto lean, su libro Por tierras de Portugal y Espana.

No encontré nada sobre Grisaleñe en YOUTUBE, pero sí esta foto en Internet.

Esta torre de la antigua muralla está ahora incorporada a la iglesia del pueblo.

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