7 – Lara de los Infantes, Burgos

30 de marzo de 2020.

Antepasados relacionados con Lara de los Infantes.

Gonzalo Fernández [28] Lara de los Infantes c. 885 ─ Ceresola, Huesca c.933

Hijo de Fernando Conde de Castilla [29] 869-924 y de Nuña, Condesa de Castilla 871

A 45 kilómetros de la ciudad de Burgos se encuentra el pueblo de hermoso nombre, Lara de los Infantes, que es parte de la ruta del Cid..

Aunque hoy en día cuenta sólo con aproximadamente 30 habitantes fue un lugar importante en la época romana y está muy ligado a la historia de Castilla. En la Edad Media era parte del Alfoz de Lara, base hereditaria de la familia Lara. Su nombre refleja la leyenda de esa familia contada en el romance de los Siete Infantes de Lara.

Su castillo del siglo X, Picón de Lara, es de gran valor simbólico, está en ruinas pero desde su altura pueden verse vistas extraordinarias.

En la villa se encuentra la iglesia de La Natividad de Nuestra Señora, de estilo románico, aunque ha sufrido muchas modificaciones a lo largo de los siglos..

Existen varios videos del pueblo y sus alrededores en YOUTUBE..

La leyenda de los siete infantes de Lara.

Los infantes de Lara (o Salas) eran hijos de Gonzalo Gustioz (o Gustios) de Lara y Sancha Velázquez, conocida como Doña Sancha..

La leyenda cuenta que, en el siglo X, los siete infantes asistieron en Burgos a la boda de su tío Ruy ( o Rodrigo) de Lara hermano de Doña Sancha y doña Lambra, de Bureba. Durante la fiesta se produce una riña durante la cual, el más joven de los infantes, Gonzalo González da muerte a Alvar Sánchez, primo de Doña Lambra..

Doña Lambra quiere venganza por la muerte de su primo y de un criado a quien ella ha ordenado tirarle a Gonzalo González un pepino cubierto de sangre. Rodrigo de Lara jura venganza..

Rodrigo tiende una trampa contra sus sobrinos, que son capturados y decapitados por los moros. El padre de los infantes, Gonzalo Gustioz es hecho prisionero en la corte de Almazor y allí le son enviadas las cabezas de sus hijos decapitados, para atormentarlo. Sus dolorosos lamentos por la muerte de sus hijos es considerado como uno de los momentos más emotivos en toda la épica castellana..

Almanzor siente piedad de Gonzalo Gustioz y le deja en libertad. Poco antes de marchar, él se entera que su amante mora, que según algunas versiones es la hermana de Almanzor, va a tener un hijo. Gonzalo corta un anillo en dos mitades y deja una para que se le de al hijo y algún día puedan reconcerse al unir las dos mitades del anillo..

Cuando el hijo, llamado Mudarra González, crece, va a Castilla, encuentra a su padre, y venga a sus medio-hermanos dándoles muerte a Rodrigo y a doña Lambra. En la versión de la Crónica de 1344, Gonzalo Gustioz, anciano se ha quedado ciego, pero cuando Mudarra y él unen las dos mitades del anillo, recupera la vista y el anillo queda unido para siempre.

La historia sobrevivió relatada en prosa en crónicas medievales, la más antigua en la Estoria de España compilada antes de 1289. durante el reinado de Sancho IV de Castilla. Don Ramón Menéndez Pidal, el gran estudioso de los cantares de gesta y los romances, encontró evidencias de que existía un antiguo cantar de gesta, posiblemente del año 1000 que junto al Cantar de Mio Cid y al Poema de Fernán González representaría la más antigua épica castellana. Al analizar los varios textos sobre los siete infantes Menéndez Pidal apunta a que, independientemente de los hechos que pudieran haber dado lugar a la leyenda, el tratamiento de la lucha dentro de la familia y el modo de la venganza parece tener mucha influencia germana..

La tradición de los siete infantes de Lara o de Salas ha dado lugar a varios romances. A continuación incluyo uno de ellos..

Este romance fue creado en el siglo XIII, pero los tres siglos transcurridos desde que ocurrieron los hechos, no le ha restado fuerza ni dramatismo a la venganza..

Los siete infantes de Lara

Romance anónimo. Siglo XIII

        A cazar va don Rodrigo

        y aun don Rodrigo de Lara

        con la gran siesta que hace

        arrimándose ha a un haya,

        maldiciendo a Mudarillo,

        hijo de la renegada,

        que si a las manos le hubiese,

        que le sacaría el alma..

        El señor estando en esto,

        Mudarrillo que asomaba:

        ─Dios te salve, caballero,

        debajo la verde haya.

        ─Así haga a ti, escudero,

        buena sea tu llegada.

        ─Dígasme tú, el caballero,

        ¿cómo era la tu gracia?.

        ─A mí dicen don Rodrigo

        y aun don Rodrigo de Lara,

        cuñado de Gonzalo Bustos,

        hermano de doña Sancha;

        por sobrinos me los hube

        los siete infantes de Lara.

        Espero aquí a Mudarrillo,

        hijo de la renegada;

        si delante lo tuviese,

        yo le sacaría el alma..

        ─Si a ti dicen don Rodrigo,

        y aún don Rodrigo de Lara,

        a mí Mudarra González,

        hijo de la renegada,

        de Gonzalo Gustos hijo,

        y ainado de doña Sancha;

        por hermanos me los hube

        los siete hermanos de Lara;

        tú los vendiste, traidor,

        en el val del Arabiana;

        mas si Dios a mí me ayuda,

        aquí dejarás el alma..

        ─Espéresme, don Gonzalo,

        Iré a tomar las mis armas..

        ─El espera que tú diste

        A los infantes de Lara:

        Aquí morirás, traidor,

        enemigo de doña Sancha..

Amores entre moros y cristianos

El tema de amores entre cristianos presos y moras, o su reverso cristianas cautivas y moros aparece en muchos romances. De hecho, hubo realidades históricas que lo apoyaban..

En nuestra propia familia se dio el caso muchos siglos atrás. Oneka Fortúnez [28] siendo muy jovencita estuvo como rehén en Córdoba, al mismo tiempo que su padre el entonces infante Fortún Garcés [29] que sería luego rey de Aragón..

Abdullah ibn Muhammad [o Abdalá], séptimo emir independiente de Córdoba, la tomó por esposa. Tuvieron tres hijos, Muhammad ibn ‘Abd-allah II, que será padre de Abderramán III, el más famoso de los califas de Córdoba, y dos hijas, Zayd ibn Abdullah y Zara bindt Abd Allah.

Después del nacimiento de los tres hijos, Abdalá la repudió y le permitió volver a Pamplona, donde llegó a ser reina y tuvo una larga e interesante vida que podrán leer en A orillas del Tínima..

Esto es un ejemplo más de la extraordinaria convivencia, que entre batalla y batalla, tenía lugar durante los siete siglos de presencia árabe en España. Está excelentemente bien descrito en el libro The Ornament of the World, de la historiadora cubana María Rosa Menocal, que fue por mucho tiempo profesora en Yale, y sobre el cual está basado el programa de PBS del mismo nombre, que recomiendo altamente..

The Ornament of the World fue el nombre dado a Córdoba, que fue la ciudad más culta y elegante de Europa en su tiempo. Es fascinante saber que el califa Abderramán III que construyó la extraordinaria mezquita y llevó a la ciudad a su mayor esplendor, fue nieto de una de nuestras antecesoras Oneka Fortúnez [28]..

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