43 – Medina de Rioseco

Ciudad de los Almirantes aunque está muy lejos del mar

        5 de mayo de 2020.

No puede ver el mar la solitaria y melancólica Castilla” con estas palabras de Azorín en el recuerdo y el corazón me acerco a Medina de Ríoseco. Ciudad contradictoria que fue sede del almirantazgo de Castilla, estando tan lejos del mar.

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Medina de Ríoseco se enorgullece de haber sido siempre una ciudad próspera y reconoce que se lo debe a tres factores: su ubicación privilegiada en un cruce importante de caminos entre el norte de la península ibérica y la meseta castellana, la naturaleza fértil de la comarca Tierra de Campos que la rodea y la laboriosidad de sus propios habitantes. También contó desde finales del siglo XV y hasta el siglo XVII con el amparo de sus señores los Enríquez , descendientes de Fadrique Alfonso, hijo natural del rey Alfonso XI..

La calle central de la Rúa y sus amplios soportales fueron testigos del próspero comercio de la villa en sus ferias y mercados. Y las calles aledañas, proclaman con sus nombres Armas, Carnicerías, Cerrajerías la tradición comercial y artesanal..

A pesar de ser una ciudad de tierra adentro, Medina de Ríoseco fue sede del Almirantazgo de Castilla, desde 1424 en que Alonso Enríquez, señor de Medina de Ríoseco y su esposa Juana de Mendoza, fijaron aquí la sede del almirantazgo. Once fueron los almirantes de la familia Enríquez hasta 1705. Desde Medina de Ríoseco impartían justicia civil y militar en todos los puertos del reino..

Además del sobrenombre de Ciudad de los Almirantes se la conoce también como la Vieja India Chica..

La prosperidad de la villa queda patente en sus murallas defensoras con ocho puertas, en su calle mayor con soportales para proteger del sol y la lluvia y donde los comerciantes exhibían y vendían sus mercancías. Su población y su actividad comercial eran notables, como mencionaremos más adelante. Y la ciudad contaba con cuatro templos significativos:.

La iglesia de estilo gótico-isabelino del siglo XV, Santa María de Mediavilla, ostenta un retablo de Juan de Juni, en la capilla de los Benavente, una gran custodia de plata del orfebre Antonio de Arce y unos marfiles hispano-filipinos..

La portada del mediodía de la iglesia de Santiago es uno de los mejores ejemplos del estilo plateresco. En su interior tiene un retablo del maestro del barroco, Churriguera..

En la iglesia de Santa Cruz se encuentra el magnífico Museo de la Semana Santa..

En la iglesia del convento de San Francisco se encuentra el Panteón familiar que hizo construir en 1491 el almirante de Castilla Fadrique Enríquez en la capilla mayor..

Breve recuento histórico.

Existen algunos vestigios de la Edad de Hierro y de la época celtibérica. A mediados del siglo IX y durante todo el siglo X este territorio fue colonizado por el reino astur-leonés..

Estar situada entre las fronteras del Reino de León y el Condado de Castilla hace que esta zona sufrió conflictos bélicos entre ambos reinos. En 1258, Alfonso X, el Sabio fijó los límites definitivos..

En 1351 el régimen de las behetrías, en las cuales los vecinos tenían el derecho a elegir su señor, basado en sus méritos, fue sustituido a solicitud de los hidalgos, por el de tierras solariegas o señorío, un sistema feudal que rigió desde entonces en la península, en el cual el rey podía entregar tierras en señorío a los nobles..

En 1421 Juan II concedió a Alfonso Enríquez el señorío de Medina de Ríoseco, como premio a los servicios prestados. Y poco después concedió al concejo y vecinos de la villa el privilegio para la celebración de dos ferias anuales con la duración e 30 días cada una..

A las ferias acudían mercaderes y labriegos, de los pueblos cercanos y de lugares lejanos. Se exhibían y vendían todo tipo de productos: metales, tejidos, joyas y objetos de muchas clases y también productos alimenticios como el aceite. Para la ciudad las ferias eran fuente de ingresos y prosperidad..

En el siglo XVI la población de Medina de Ríoseco llegó a superar los 11,000 habitantes, número superior a otros núcleos urbanos como Bilbao o Santander, que apenas llegaban a los 5,000 habitantes. Valladolid, el centro urbano del norte de la meseta castellana con mayor número de habitantes tenía 38,000..

medina-rioseco-06El título de ciudad le fue otorgado a la villa en 1632 por Felipe V..

Cuando Felipe V es coronado como rey de España y emperador de Austria, se ve enfrentado con la lucha por mantener el Imperio, lo cual conlleva enormes gastos..

El valido del rey, Gspar de Guzmán, Conde Duque de Olivares, inicia una política agresiva para recaudar fondos que cubran los gastos y despilfarros de las guerras..

Uno de los recursos empleados era otorgar a las villas la denominación y privilegios de ciudad a cambio de donaciones al rey. Los privilegios incluían una mayor independencia jurídica, así como que algunos cargos administrativos y recaudatorios podían ser nombrados por el municipio..

Medina de Ríoseco acordó entregar al rey la cantidad de 46,000,

ducados, pagaderos a plazos, que recaudaría de los habitantes de la localidad. Como viene ocurriendo siempre, esto significó mucho esfuerzo y sacrificio para los vecinos y beneficios sólo para unos cuantos..

Bien habían temido los Comuneros de Castilla, de quienes ya hemos hablado y a quienes reencontraremos en el pueblo de Villalar de los Comuneros que aún estamos por visitar, que el tener un rey que a la vez fuera emperador de Alemania, sospechando que ese imperio terminaría costándole mucho sacrificio al reino como en realidad ocurrió.

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Los almirantes de Castilla.

En 1405, murió Diego Hurtado de Mendoza[17] señor de Mendoza y Tendilla, que había sido el Almirante de Casilla..

El rey Enrique III (1379-1406) de Castilla otorgó el título a Alfonso Enríquez, hijo bastardo de Fadrique Enrique, hijo natural del rey Alfonso XI, el Justiciero (1372-1406)..

En 1421 Juan II concedió a Alfonso Enríquez el señorío de Medina de Ríoseco, como premio a los servicios prestados..

El señorío de los Enríquez se extendió en Castilla por las provincias de Valladolid, Palencia y Zamora, en Andalucía por Córdoba, Cádiz y Sevilla y llegó a extenderse hasta Italia. Puesto que tenía condición de mayorazgo el hijo primogénito era el heredero del señorío y del título de Almirante que a su vez heredaría su primogénito.

.Los Enríquez buscaron preservar y acrecentar los patrimonios y señoríos a través de matrimonios. Un ejemplo importante es el de Juana Enríquez, hija del Almirante don Fadrique con Juan II, rey de Navarra y más tarde de Aragón, que fueron los padres de Fernando, el Católico..

Los Almirantes de Castilla fueron obteniendo otros títulos como Conde de Módica y Duque de Median de Ríoseco, otorgado por Carlos V..

Al morir Carlos II en 1701 se inició la Guerra de Sucesión que duraría hasta 1714. El Almirante Juan Tomás Enríquez apoyó al archiduque de Austria, en contra de Felipe V, que decidió suprimir el Almirantazgo de Castilla. Juan Tomás Enríquez había sido el número once de los Almirantes de su familia y fue también, por esta causa, el último..

Los Enríquez pasaban gran parte del tiempo cerca de la corte, en sus palacios de Valladolid o Madrid y cortas temporadas en su palacio de Medina de Ríoseco. Sin embargo, su presencia seguía siendo sentida en la ciudad, pues cobraban tributos, en calidad de señorío..

Esa presencia emblemática está visible en su escudo que aparece en diferentes edificios, principalmente en iglesias y conventos y en el hecho de que la capilla funeraria de los Almirantes y miembros de su familia estaba en la Capilla Mayor de la Iglesia de San Francisco..

Para esa capilla funeraria el Almirante de Castilla encargó en 1537 a Juan de Juni imágenes de san Jerónimo y san Sebastián. Fueron realizadas a tamaño natural con barro policromado. Una extraordinaria realización del famoso maestro Juan de Jumi..

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